Javier Blanco, 2016-06-01 “Reflexiones acerca de la reflexión”

Today, Javier Blanco will talk about reflection applied to Logic, Computer science and Philosophy.

Abstract

Proponemos aquí una reflexión meta-teórica acerca de la necesidad y las condiciones de (im)posibilidad de desarrollar teorías reflexivas, es decir, teorías donde su propia formulación pertenezca, de algún modo, al universo de referencia de la teoría misma. 

Desde la mítica formulación de Epiménides, la auto-referencialidad tiene connotaciones lúdicas y muchas veces irritantes, asociada a diversas paradojas que acechan las parsimoniosas y bien fundadas teorías científicas. Quizá pueda pensarse que el controvertido dictum heideggeriano “la ciencia no piensa” indique el continuo esfuerzo de los epistemólogos y de algunos científicos por desterrar o acotar los fenómenos auto-referenciales al interior de las teorías, operación históricamente exitosa y que permite una aparente transparencia referencial indispensable para el acelerado “progreso” científico.  

Las paradojas habitan en los límites de lo pensable, a veces poseen una existencia anecdótica y funcionan como invitación al pensamiento lateral, pero otras adquieren un carácter amenazante y se manifiestan como antinomias que socavan las bases de las teorías en cuestión y obligan a reformulaciones radicales. Entre finales del siglo diecinueve y la primera mitad del veinte cobraron forma varias de estas antinomias en contextos fundacionales de la matemática y conmovieron no solo a esta disciplina sino a la percepción de los alcances y límites del pensamiento en general. La noción de infinito de Cantor, la paradoja de Russell, el programa de Hilbert, los teoremas de Gödel y la máquina universal de Turing marcaron una nueva agenda con consecuencias teóricas y prácticas aún en pleno desarrollo. Paradójicamente, si bien los resultados prácticos de estos programas teóricos son palpables y han modificado drásticamente nuestras formas de vida, las consecuencias teóricas se han ralentizado o acotado a dominios específicos y su carácter está aún en discusión. 


Una de las aproximaciones mas fructíferas para dar cuenta de este estado de cosas, incorporando de diversas maneras estas reflexiones a las disciplinas empíricas, dando lugar incluso de una necesaria nueva ontología, ocurrió a fines de la primera mitad del siglo XX. La cibernética, comprendida como una teoría de los sistemas complejos tuvo su auge en esa época, siendo uno de los más exitosos intentos interdisciplinarios de la historia. Los encuentros Macy desarrollados en New York entre 1946 y 1953 fueron sede de importantes reflexiones acerca de filosofía, matemática, biología, ciencias cognitivas, antropología y sociología, que abrieron las fronteras disciplinares y dieron lugar a nuevas áreas de investigación. Algunas derivas importantes de aquellas empresas intelectuales resuenan aún hoy, como la cibernética de segundo orden de von Foerster, los sistemas autpoiéticos de Maturana y Varela y la actual teoría de la mente llamada enaccionismo derivada de estos, las paradojas performativas de la escuela de Palo Alto, o la noción de sistema social de Luhmann, entre muchas otras. 

Suele considerarse a la reflexividad como condición del pensamiento post-moderno, asociada también a formas de relativismo. Autores como Nietzsche, Heidegger y Derrida dan cuenta de las deficiencias del discurso positivista, desarrollando recorridos teóricos reflexivos complejos donde ponen en cuestión las bases de las formas de conocimiento occidentales, en particular la noción de verdad.  Gödel predicaba en cambio un realismo matemático fuerte: para él la imposibilidad de una axiomatización definitiva de la totalidad de la matemática no habilitaba un libre juego de discursos inconmensurables. Por el contrario, los resultados de incompletitud vendrían a reforzar la necesidad de una realidad matemática independiente, irreductible a las presentaciones formales. 

Es cierto que no siempre las condiciones epistemológicas de la matemática son traducibles a las ciencias empíricas, pero al menos establecen la posibilidad de pensar un nuevo realismo reflexivo, posiblemente basado en una ontología relacional, como la postulada por Simondon a partir de una apropiación crítica de la cibernética, y un materialismo extendido que incorpore de manera intrínseca las dimensiones informacionales. 

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